El hogar. En verano le abandonamos por el buen tiempo y las vacaciones. Los parques, las terrazas y las piscinas. Cualquier lugar es idóneo para disfrutar del sol con moderación. Pero llega un día con el otoño en el que bajan las temperaturas y nuestro cuerpo, poco acostumbrado a este clima, pide sopa, un café y una batamanta. Y todo eso, acompañados de una buena calefacción.
Hoy te enseñaremos cómo perder el miedo a las facturas de la calefacción gracias a estas medidas de ahorro:
- Aislar las ventanas. Entre el 25% y el 30% de nuestras necesidades de calefacción son debidas a las pérdidas de calor que se originan en las ventanas. Un buen aislamiento en el hogar nos ayudará a aprovechar al máximo la calefacción.
- Emisores térmicos o radiadores. Un sistema eficiente que racionalice el consumo es fundamental. No es aconsejable cubrir los radiadores.
- Controla la temperatura. Por cada grado que aumentemos la temperatura se incrementa el consumo de energía aproximadamente en un 7%. La temperatura ideal para la casa está en torno a 20 grados según los especialistas.
- Suelo radiante. Su uso conlleva un ahorro de energía importante, ya que el agua que circula por los tubos del suelo tiene una temperatura inferior a la de otros sistemas de radiadores. Además, el calor se reparte desde el suelo, lo que se traduce en una distribución más homogénea del calor.
- Revisar el sistema de calefacción. El cuidado y mantenimiento de nuestras instalaciones antes de que empiecen los meses fríos es básico para no gastar más de la cuenta. Echa un vistazo a las unidades terminales y en caso de que sea necesario, purga los radiadores al menos una vez al año.
- Apagar la calefacción por la noche y encenderla por la mañana una vez que hayamos ventilado. Diez minutos de ventilación son suficientes, evitando de esta forma que el frío provoque la pérdida de calor. Además, es conveniente reducir la posición del termostato a 15ºC si se va ausentar durante unas horas.
- Dar un respiro al medio ambiente. Para consumir menos energía y mejorar nuestro bienestar térmico, podemos llevar más ropa, dar un paseo o tomar una bebida caliente.
El tipo y el tamaño de la vivienda, el uso que se haga de la misma y la zona donde esté ubicada son factores que determinan el aparato idóneo de calefacción. Pero en todos ellos podemos ahorrar para vivir cómodos y calientes en nuestro hogar sin darle demasiada importancia a las facturas.
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